EL DIOS SIN TEMPLO – Por Emiliano Ruiz

El sol pegaba fuerte, el bullicio de los mercaderes era ensordecedor. Una polvareda se levantó de la nada, y la algarabía cesó en un instante. Entre tanta confusión se oyó una voz firme, clara, llena de autoridad. Un nazareno reprendía duramente a los comerciantes del templo en plena pascua, en el epicentro de Jerusalén; su voz como un estruendo lo llenó todo hasta el rincón más recóndito de Israel: — ¡Cuevas de ladrones!

Luego de un silencio que petrificaba hasta el más valiente, se vuelve a oír: —Destruyan este templo y lo levantaré en tres días. — Solo hubo desprecio, broncas y burla.

Temo que esta historia se ha repetido hasta el día de hoy.

La pandemia no vino a enseñar, pero si a exponer muchas cosas internas y externas como cualquier crisis, excepto que esta, nos pegó a casi todos por igual. Una de las pequeñas observaciones que puedo hacer; no en manera de verdad revelacional absoluta, como si fuera algún tipo de gurú bajado de algún monte, no, simplemente como un hombre lleno de errores como usted. Tan solo un hombre que solo tiene más preguntas que respuestas. Así que esta columna de opinión es una invitación a pensar y repensar juntos.

Este confinamiento ha dejado en claro, que las congregaciones estuvieron deshabitadas de cualquier tipo de reunión multitudinaria al menos a nivel físico, ya que los live sobreabundaron para poder trasmitir un mensaje de fe. En el aire se percibía cierto temor de perder seguidores, pero eso quedó resuelto con el bendito zoom, donde se podía tener un mayor registro y acercamiento con la grey, sin embargo, lo que vino después fue una especie de miedo a no volver nunca más a nuestras apreciadas y estáticas paredes.

A lo qué me llevó a pensar; ¿qué sucedería si por alguna razón misteriosa, imprevista e inédita, no pudiéramos nunca más congregarnos de manera multitudinaria en templos cerrados? ¿Lo ha pensado por un momento? ¿He sido el único? No lo creo.

Otras preguntas que me he formulado, son: ¿Cómo esto afectaría mi cosmovisión cristiana? ¿Cómo influiría al cristianismo del siglo digital? ¿Qué pasaría con los templos de ladrillos que tanto amamos?

Hago pausa con las preguntas para darle un respiro, pero no crea que son las únicas. Ni que tengo las respuestas a todas. Las preguntas más importantes que me hice fue: ¿Qué es para Dios congregarse? ¿Qué dice Dios de los templos? ¿Qué es un templo para Dios?

He arrancado con este mini relato para trazar la línea de este pequeñísimo ensayo. Esta historia parafraseada, se encuentra en: Juan 2: 13-22
Esta declaración de Jesús en medio de golpes, empujones y denuncias, no creo que sea solo desconcertante en ese punto de la historia en el que sucedió, sino que al igual que una onda expansiva, llega a nuestros oídos hoy. Ni me quiero meter con los mercaderes de la fe, ofrendas y otras yerbas. Pero sí con el concepto templo.

Hechos 17

24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,

Permítame solo hacer una observación, ¿ha notado, que Jesús en todo su ministerio, no ha levantado un solo templo físico en su nombre? Ni un humilde altar, ni un nombre religioso a sus discípulos. Luego de su ascensión los primeros apóstoles, no invirtieron su fuerza en construir templos de ladrillos sino en expandir y llenarlo todo del evangelio.

Vuelvo a preguntar: ¿Dónde fue? ¿Quién? ¿Cómo?  Que nos hizo creer durante más de dos mil años que hay que salvaguardarnos en micro o mega edificios de rótulo cristiano. ¿No era eso lo que nos diferenciaba a otras religiones en el primer siglo? Adorar a un Dios sin templo, a un Dios que se podía invocar en cualquier lado, en una casa, en un baldío, en una plaza o en una cárcel.
¿No fue lo que Jesús vino a romper espiritual y conceptualmente  lo que venían repitiendo los israelitas hace cuatro mil años?; encajonar a un Dios que es infinito.

¿Cómo metes a un tiburón blanco en una pecera hogareña?

Claro, la respuesta está en Roma. Cuando el imperio no pudo frenar la pandemia del evangelio, optó por contenerla. ¿Le suena parecido a nuestra actualidad? Y lo entiendo si se enoja conmigo, pero mejor enojémonos juntos con una semilla plantada hace dos mil años. Hay una frase que dice, si no puedes con tu enemigo alíate a él. ¿No será que el cristianismo cuando tocó lugares gubernamentales cayó en la tentación que el mismo Satanás le ofreció a Jesucristo en el desierto? Poder, expansión y gobierno

Insisto; ¿y si re pensamos la medula espinal del asunto, y si extirpamos la raíz?  ¿Tal vez suene radical, pero acaso el evangelio no es eso? Y aclaro no es ser extremista, eso es un slogan que compramos fácilmente pero que está lleno de religión y humanismo, los extremistas se inmolan contra personas o edificios, pero la palabra radical, en su etimología más pura es ir a la raíz. (Lo puede certificar en san google)

Pregunto, ¿si la estrategia del mundo y de las tinieblas fue; crear pequeños focos de concentración? Por supuesto, focos multitudinarios, segmentados y sectorizados por denominaciones. Casi como un asedio. Divididos y encerrados. Sin tener verdadera influencia en los pueblos ni en las sociedades.


En las escrituras Pablo expone claramente a los griegos que Dios no habita en templos, pero dos mil años después nosotros nos aferramos a ellos. ¿Y si no hubiera nunca más ofrendas generosas, y si se levanta persecución, como haríamos iglesia?  ¿cómo?

¿No fue el mejor estratagema sacarnos del tablero, en el desarrollo de los siglos, los hijos de Dios dejaron de influir en las artes, en la ciencia, en la economía, en la filosofía, en las sociedades, y mucho más en los hogares?

Muchas preguntas a resolver, y otras tantas a debatir. Necesitaremos un nuevo concilio del siglo XXI.

Ahora para terminar, quedaría resolver que es templo para Dios, y aunque necesitaríamos todo un libro, solo lo dejo a manera de investigación.

2 Corintios 6:


19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

Parece ser que Dios solo habita lo que Él ha creado y en otro pasaje dice que somos hechura suya. Por lo tanto, cuanto nos costaría matar la vaca sagrada de un templo arquitectónico y judeo, greco, romano.  Se imagina un mundo sin esa clase de templo.
Revalorizando el verdadero templo, nuestro cuerpo.
Eso nos redimensiona que para Dios, somos algo sacro. Dios no resiste la idea de vivir en un lugar frío y estático. Pero parece ser que le fascina vivir en donde hay vida.

Donde ocurre el milagro del movimiento, donde la forma de gobierno que tiene Dios se basa en la fe, en la confianza, en la gracia y no en la imposición. Dios no edifica templo de ladrillos por que el solo sabe de manejar material vivo.


La pregunta que nos tenemos que hacer es; ¿cómo frenas a un Dios sin templo? ¿ y si Dios no habita templos, porque seguimos insistiendo en construir monstruosos y millonarios templos?

Entiendo que nos llevaría a preguntarnos y ahora como hacemos.

¿Cómo en el principio, tal vez?

Un Dios que está en la calle, en el hospital, en las casas, en las oficinas, en las escuelas, en los hogares; permeándolo todo, un Dios cuyo templo es el ser humano. Un Dios que se hizo hombre para enseñarnos, lo sagrado que somos. Y que en una cena se discípula mejor que en mil células.

El maestro nos dijo: Id y nosotros le decimos a las personas venid.

Para frenar a un Dios sin templo, solo habría que erradicar a la humanidad.
De otra forma solo necesitas, confinarlos a un edificio y luego para golpear su semblante prohibirles que se reúnan.

Será que Jesús , hoy por hoy sigue gritando; ¡Destruid este templo! ¿Para realzar el verdadero templo que levantó cuando resucitó?

Muchos cuerpos que forman un único cuerpo.

Le dejo este último dato: Los EE UU cuando desembarcaron en Irak, para desterrar a Sadam Hussein, cuentan los militares en varios documentales que no estaban preparados para lo que vino después. La insurrección de un pueblo. Ellos estaban preparados para identificar un enemigo con uniforme, nunca a civiles que caminaban por la calle, o iban de compras. Se les tornó una pesadilla, y hasta el día de hoy es su mayor dolor de cabeza.

El que tengo ojos, que lea.

Instagram: @emiruizz

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