¿QUE QUEREMOS UN PAJE DE ARMAS O UN REY? NOSOTROS DECIDIMOS – Por Jose Luis Hermida*

Este mensaje me gustaría compartirlo con mis consiervos para meditar un poco en la Palabra de Dios. Leyendo un articulo de mi maestro y profesor me quede pensando y preguntando ¿que queremos un paje de armas  o un Rey? Entendiendo que el Paje de Armas es el futuro del ministro meditando un poco veo que David fue ungido por el profeta Samuel según el mandato de Dios, pero eso no lo hizo que se siente en el trono inmediatamente y comience a reinar.

El inmediatismo de nuestro pueblo prueba la falta de preparación moral, espiritual y ministerial de casi todos nuestros ministros y líderes. La mayoría aprende con sus propios errores durante la caminada en su Ministerio y no antes, que sería lo ideal si aprendiéramos de los ejemplos que la palabra de Dios nos da. Este inmediatismo, la mayoría de las veces atrasa profundamente el desenvolvimiento del Evangelio de Cristo en la Tierra.

La espera de David hasta el trono se asemeja a la espera de Josué y Caleb. Imaginen tener la promesa de posesión de una herencia y no poder asumirla por causa de una generación con falta de preparación por causa de la incredulidad. Tener que recorrer 38 años dando vueltas en Cades Barnea, hasta que la vieja generación muera de la cual quedara apenas Josué y Caleb, prueba para todos los ministros novatos y experimentados, que Dios precisó retirar las costumbres de la vieja generación que está en cada uno de nosotros.

Dios sabia que Josué y Caleb eran los únicos que entrarían en aquella tierra, pero también sabía que necesitaba todavía 38 años para retirar la vieja generación del corazón de ambos. Esto es sumamente importante. Por eso muchos obreros y líderes reclaman por todos los medios el cumplimiento inmediato de las promesas de Dios, sin imaginar lo que Dios realmente está haciendo. El texto a seguir muestra que David se presentó delante de Saul y este lo hizo paje de armas.

Muchos obreros y líderes reclaman por todos los medios el cumplimiento inmediato de las promesas de Dios, sin imaginar lo que Dios realmente está haciendo

Sabemos también que David necesitaba conocer los movimientos del Palacio. Como paje de armas, aprendería los secretos de las flechas, de los pesos apropiados para los objetivos en sus diferentes distancias. Como paje de armas, aprendería la diferencia entre una piedra lisa de río y un arco. Aprendería el arte de la guerra, ya que era solo un simple pastor de ovejas, según la concepción de sus hermanos. Enfrentamos todo esto en cualquier ministerio. Estas circunstancias son comunes en cualquier denominación: David encontró gracia delante de Saúl, y Saúl dijo que lo amaba. Pero no debemos ser engañados por estas declaraciones, especialmente de los líderes más importantes. La mayoría de ellos no te recuerdan en sus días de fiesta. Asegúrate de eso.

Por otro lado, David podría ser solo un paje de armas y olvidarse de la unción para ser rey. Podría abortar esa unción y tomar su destino como un soldado especial del rey. Así ha sido con muchos que se desesperan y abortan la misión principal debido a las ofrendas del tiempo de preparación. No hagan eso jamás.

La visión de David, inspirada por el Espíritu que lo ungió, no mezcló el palacio y el corral. Siempre queremos estar en las sedes, en los pulpitos, en el glamour del palacio. Pero quien quiera estar cerca del trono debe saber que está muy cerca de la espada. David prefería estar en el redil con las ovejas. Era libre, aprovechó el tiempo de preparación en el palacio al lado de Saúl, pero nunca se engañó a él mismo (1 Samuel 16: 20-23): “Y tomó Isaí un asno cargado de pan, una vasija de vino y un cabrito, y lo envió a Saúl por medio de David su hijo. Y viniendo David a Saúl, estuvo delante de él; y él le amó mucho, y le hizo su paje de armas. Y Saúl envió a decir a Isaí: Yo te ruego que esté David conmigo, pues ha hallado gracia en mis ojos. Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.”

Dios siempre tiene un propósito, y se obliga a controlar nuestras vidas cuando se da cuenta de que no mezclamos el sueño con la ambición carnal

Las tribulaciones levantadas contra David en el palacio se aprovecharon para que David no pusiera su amor en la Escuela de Preparación, anulando el futuro reinado sobre Israel. Así el iba y volvía entre el Palacio y el Corral. Debemos saber cómo jugar este juego para no perder la gracia del pastoreo y no dejar de buscar la justicia del reino (1 Samuel 17:15): Pero David había ido y vuelto, dejando a Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en Belén. Solo después de mucho tiempo sabremos por qué los espíritus malignos se levantan contra nosotros usando sus propios líderes, colegas o miembros de la familia.

Dios siempre tiene un propósito, y se obliga a controlar nuestras vidas cuando se da cuenta de que no mezclamos el sueño con la ambición carnal. Al final de la vida de Saúl, entenderemos por qué David no quería seguir siendo un paje de armas o un escudero. Al leer el siguiente texto, podemos tener la respuesta a muchas de nuestras preguntas en el camino hacia la realización de nuestro ministerio (1 Samuel 31: 3-5):” Y arreció la batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo gran temor de ellos. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con él.”

Debes preguntarte ¿cuál es la respuesta? Termino diciendo que, si mezclas el sueño con tu ambición inmediatista, en lugar de sentarte en el trono, morirás como escudero junto con tu predecesor.

*Ministerio Cristiano Pentecostal Gloria a Dios – Mar del Plata – Balcarce


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