SI O NO: NO TODO ES LO QUE PARECE – Por Roberto Mansilla*

La educación en el hogar, desde los años 80 del siglo pasado, tuvo algunos cambios. Nuestros abuelos educaron a nuestros padres con cierto rigor desmedido, en algunas ocasiones, quizás por la falta de conocimiento del daño que producía la disciplina por medio de la violencia.

Los mismos en su mayoría decidieron no repetir en nosotros lo que ellos sufrieron en carne propia y en cierta medida nos dejaron hacer un poco nuestra voluntad ignorando que eso es tan contraproducente como lo que ellos vivieron.

La manera más sana de preparar un hijo para que pueda enfrentar la vida con éxito es mostrarle que es tan beneficioso para él un “sí ” como un “no”.

“La manera más sana de preparar un hijo para que pueda enfrentar la vida con éxito es mostrarle que es tan beneficioso para él un “sí ” como un “no”.”

Muchas personas que vivieron en hogares con padres permisivos, frente a los “no” de la vida se terminan frustrando, deprimiendo, desanimando, por eso no es raro ver que tenemos una generación de jóvenes con altos niveles de suicidio y depresión, teniendo de 18 a 20 años, con toda una vida por delante.

Porque al no conocer que un “no” no es malo, creen que es una barrera que intenta aplastarlos.

Creo que los “no” de la vida son tan útiles como los “sí ”. Los “no” muchas veces son vallas de seguridad en nuestra vida para no caer en un matrimonio que podrá terminar mal, un negocio que nos llevará la salud, etc. Incluso, en una sociedad que nos llevará a sentir el trago amargo de una traición o una amistad que nos podrá llevar por caminos de adicciones, delincuencia, en caprichos, en soberbia.

Si quieres educar a tu hijo para que tenga una buena vida, que pueda disfrutar los buenos momentos y que pueda superar los malos, vas a tener que enseñarle que un “no” en la vida no es algo malo, sino que es algo que lo está protegiendo para que no le suceda algo malo.

Que muchas veces un “no” es para que se pueda superar y lo que no le sale, lo pueda exigir al punto de hacerlo cada vez mejor.

Los “sí ” nos impulsan , son los que nos habilitan para hacer algo que nos gusta.

Los “no” nos cuidan, nos protegen y también nos hacen madurar para poder disfrutar los logros, que los mismos no nos dañen y no nos sean contraproducentes.

*Centro Apostólico Nacional.Ingeniero Maschwitz,

Para contactarse con el Pastor: 11 2855-2167

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