CRISTIANISMO EN CUARENTENA – Por Emiliano Ruiz*

En tiempos de pandemias, y crisis a nivel mundial. La iglesia trae a la mesa el análisis de varias aristas: El mundo corrompido, la veracidad de las palabras de Jesús al anunciar que sucederían estas cosas, la fragilidad, la desigualdad, los oportunistas en todos los ámbitos sociales, políticos, económicos y religiosos. La fe en Dios, la incertidumbre y el colapso de todo sistema humano.


Pero hoy quisiera aportar, una perspectiva diferente sobre esta situación. Si algo tenemos que asimilar y aceptar, es qué: el cristianismo también fue puesto en cuarentena. Y acá no hablo de Su Iglesia Espiritual, ya que ella no puede ser confinada.
 El punto central a reflexionar no es la Iglesia, sino como construimos iglesia.
Le pido a Dios mientras escribo que nos alumbre los ojos del entendimiento para discernir los tiempos que estamos viviendo.


En Apocalipsis, que no es un libro de acontecimientos finales sino El Libro de la Revelación de Jesucristo en los tiempos finales. Empieza con: Dios corrigiendo a cada parte de su Iglesia.
Podemos ver que El Espíritu conoce, confirma, depura, afirma, prueba, reprueba, llama a arrepentimiento, y corrige, con un único fin, no es la condenación sino que seamos vencedores.

El espíritu y sentir de este escrito es que la iglesia sea vencedora y no seamos reprobados.

En Apocalipsis 2:2 dice:

Yo sé tus obras. Esta afirmación ocurre en cada corrección a las siete Iglesias. Esta afirmación es presente, ya que El conoce nuestras obras. Y si algo tiene el cristianismo es un híper activismo en sus obras. De hecho, a pesar del confinamiento, sigue habiendo una abrumadora cantidad de reuniones en vivo. Esto no está mal, pero si cada conexión que hacemos o cada culto que hicimos: dejó conectada a la gente más a nosotros que a Cristo, aunque la intención haya sido la más pura, resulta de ser de la más ineficaces a nivel espiritual, porque tal vez habremos crecido en número, pero no en espíritu. Debemos de volver a conectar a las personas con Cristo más que a los hombres. Por supuesto que anhelamos las dos cosas a la vez, pero debemos tener en claro cuál va primero. Ya que todo el cuerpo se concierta en quien es la cabeza porque es la que le brinda la funcionalidad correcta a cada miembro. Si el cuerpo queda conectado más a la boca o a la mano que a la mente de Cristo, entonces hay un desfasaje grave y debemos de corregirlo inmediatamente.

Nuestra comisión es hacer discípulos a las naciones, pero hacerlos de Cristo, no de nosotros, hermanos. Debemos de arrepentirnos de habernos creído el centro del evangelio, insisto sé que muchos son bien intencionados, pero el error es el mismo, es como practicar una mala praxis a un paciente en una operación. Podemos hacer la incisión de manera correcta, pero en la parte equivocada. Operar bien una pierna pero que no sea la que tenía el problema.

Cristo quiere volver a ser la Cabeza de su Cuerpo. El problema del cristianismo es que hay muchas cabezas. Si hay muchas mentes hay muchos pensamientos, si hay muchos pensamientos hay muchos sentimientos, si hay muchos sentimientos hay muchas interpretaciones y si hay muchas interpretaciones, hay muchas acciones, y si hay muchas acciones independientes, entonces no hay unidad. Y si no hay unidad entonces el mundo no creerá.  

Juan 17:
20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.


Por otro lado he oído decir que esto es una pausa, pero temo decirles que es erróneo, ya que una pausa, es parar algo momentáneamente para que luego siga igual. Como cuando paramos nuestra música en nuestros móviles, apretamos play y sigue sonando lo mismo. Y muchos atribuyen la palabra Selah a esta falsa pausa, sin embargo, la palabra Selah es un punto y aparte. Era un silencio en la ministración para cambiar el ánimo, si se venía lamentando, luego del Selah había declaraciones de gozo y alabanza o si había celebración, luego del silencio, había lamentación y arrepentimiento.

El tema del Selah era en el silencio oír a Dios para ser sensible a lo que El quería hacer través del hombre. Y creo firmemente que este tiempo es un Selah, un silencio a nivel mundial, ya no hay ruidos en la calle, no hay bullicios en los estadios, música en los boliches, conversaciones en los restaurantes, ni micrófonos en las congregaciones.

Dios puso en silencio al mundo para que podamos oír su susurro pasible. ¿Encontrará Dios cristianos que quieran colaborar con la Edificación de su Iglesia, o seguiremos siendo una generación que construye a su manera? Oro para que aprovechemos esta oportunidad y realmente amanezca La Luz del Señor sobre nosotros. Porque si de algo estamos seguros que el mundo no seguirá siendo igual.

La iglesia necesitaba una reforma, y la reforma a llegado, no de la mano de un Lutero ni de Calvino ni de ningún hombre sino del Espíritu Santo. Él es El Reformador por excelencia. Ha cambiado las congregaciones por las reuniones en El Espíritu. Para que cuando nos volvamos a congregar, estemos reunidos en Cristo. Congregados en su nombre.

Concluyendo, este texto. Veamos que Dios le habla en resumen a su Iglesia en los primeros capítulos de Apocalipsis:

Que volvamos al primer amor

Que recordemos.

Que nos levantemos de donde hemos caído.

No temamos lo que va a padecer.

Seamos Fiel hasta la muerte.

Las cosas en contra que Cristo tiene con nosotros, para que las corrijamos.

Que nos arrepintamos.

Que nos purifiquemos.

Que oigamos lo que Él tiene para decirnos.

Que seamos vigilantes.

Que consolidemos.

Que velemos.

Que guardemos su palabra.

Que retengamos.

Que compremos lo eterno.

Que seamos celosos de su Palabra.

Que no lo dejemos afuera de su Iglesia.

Que le abramos la puerta.

Que cenemos con El.

Porque: El reprende y corrige a todos los que ama.

Para que venzamos y nos sentemos con Cristo en su trono.
Apocalipsis 3: 21

Al que venza, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.


Referencia completa:

Apocalipsis 2 y 3

Con gran cariño y amor entrañable a la Iglesia de Cristo

*Líder de Jóvenes de Manantial de Vida de Cordoba Capital

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