HUMOR EN CUARENTENA – Por El Payaso Corneta*

Muchos han considerado a través de los siglos, que reírse en una ceremonia religiosa constituía una falta de respeto a Dios. Se instalaron creencias de distinta índole: que para orar y que Dios atienda la oración había que gemir, llorar y tomar una actitud sufriente. En monasterios e iglesias se ha llegado a castigar a los monjes o sacerdotes por atreverse a reír en medio de sus ceremonias.

Los chistes siempre fueron considerados como una expresión mundana y alejada de la seria postura de un adorador maduro y genuino.

Recuerdo cuando era chico y visitaba una capilla católica. Me sentía reprimido en mis emociones, y era envuelto en un halo de tristeza y de muerte que me transmitía el ambiente acompañado por lúgubres estatuas. Cuando salía del lugar era como si reviviera, y recuperaba el aire al volver a la vida normal.

Cuando comencé a ir a la iglesia evangélica, descubrí que en las reuniones la gente tomaba una postura seria y sus rostros eran adustos. Sin embargo, cambiaban milagrosamente cuando terminaba la reunión y salían del templo. Era como si se produjera en ellos una metamorfosis y sacaran toda la alegría contenida durante el servicio religioso.

En contraposición a todo esto, Dios me puso en un ministerio evangelístico que mucho tiene que ver con la risa como medio fundamental para llevar almas a Cristo. Nunca me hubiera imaginado que sería un “payaso predicador” y que a través de una disciplina considerada por muchos “mundana”, alcanzaría a miles de chicos y grandes con el mensaje de salvación.

En Salmos 126, David afirma que Dios llenará nuestra boca de risa. En la Palabra se muestra esta virtud de la risa como algo creado por Dios y puesto en el ser humano para bendecirlo.

Está comprobado que la risa es saludable y levanta las defensas. El cristiano que experimenta la vida abundante, evidenciará esa parte interna con la sonrisa y será la luz que iluminará su rostro para ayudar a otros que estén sumidos en profunda tristeza.

El consejo del apóstol Pablo, al decir enfáticamente: “¡Regocijaos en el Señor siempre! Otra vez les digo, ¡regocijaos!”, mostraba cuán importante es el gozo del Señor para ser testigos más eficaces.

Ahora bien, ¿cómo puedo estar contento en cuarentena? Millones se deben de hacer esta pregunta en todo el mundo. Somos seres “ambientales”, dependemos mucho del o los ambientes dentro de los cuales nos movemos. Nos aferramos mucho a la Naturaleza como vía de escape para sentirnos más libres. En este último tiempo, se nos pide permanecer encerrados lo más que podamos por la amenaza de contagio del coronavirus. El encierro será más llevadero si se dan ciertos factores para que así sea. 1) Ambientes amplios y confortables, en lo posible con fondo y jardín. 2) Disponer de dinero para que no falte lo indispensable sin tener que salir a generarlo. 3) Contar con artefactos que puedan entretenernos (televisor, computadora, celular, libros, etc.). 4) Estar con personas de buen carácter que evidencien buen humor. 5) Tener alguna actividad interna que nos ocupe y nos recree.

Cuando se da una situación de encierro (sea cuarentena, cárcel, internación en hospital, etc.), nuestro ánimo dependerá especialmente de nuestra condición interna. El sabio Salomón en el libro de Eclesiastés capítulo 12 dice: “Acuérdate, joven, de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y los años en los cuales digas ‘no tengo en ellos contentamiento’”.

Mi encuentro diario con el Señor al levantarme, despierta mi esperanza y me brinda alegría y ganas de vivir.  Mi misión es fundamentar firmemente mi vida en el gozo del Espíritu, para transmitir esa alegría y ayudar así a los tristes y desesperanzados. Durante el día centralizo mi tarea en hacer reír a la gente en forma virtual, y busco involucrar en esto a los que viven conmigo.

Viene pasándome algo curioso en esta cuarentena. Creí que todo se iba a complicar por el hecho de no poder hacer shows como payaso en las iglesias ni en los cumpleaños. Al ser esta actividad mi medio de vida, ahora lo que iba a pasarme sin poder desarrollarla, era todo una incógnita.

Busqué la ayuda de Dios en oración y Él me respondió. Inesperadamente, un hermano me propuso, para ayudarme, hacer presentaciones en directo grabadas desde mi casa, para hacer reír y dar una enseñanza espiritual; él me daría por esto una ofrenda económica semanal. Comencé con la ayuda de mis hijos y mi nietita. Ya estamos llegando a los veinte programas y seguimos adelante ocupando laboralmente los días de cuarentena sin dejar de producir.

También en mi muro de Facebook me aboco a escribir chistes sobre esta situación de encierro que se vive en todo el mundo. A continuación, les comparto algunos:

  • “En estas Pascuas, hay que lavarse bien las manos.” (Poncio Pilato)
  • –Antes de ser fusilado, ¿tiene algo que objetar? –¡El pelotón no se ha puesto barbijo!
  • Salieron en Pascua y se armó la rosca.
  • Para llevar mejor la cuarentena, tendrás que ponerte metas: meta dormir, meta comer, meta películas…
  • –Hay una sustancia para prevenir el contagio. –¿Cuál? –Nitrato de salir.
  • –Empecé a usar tapaboca. –¿Por el virus? –No, por la dieta.
  • Me puse tanto alcohol en las manos, que ahora veo veinte dedos.
  • –¿Qué hace toda esta gente en tu casa?, ¿no respetan la cuarentena? –¡Claro, somos cuarenta!
  • Te quiero de acá a la China, pero no de la China acá.
  • Si querés llamar la atención y no pasar desapercibido, improvisate un tosido.

Yo me pregunto, ¿por qué tengo que seguir haciendo chistes, si la gente tiene miedo de enfermarse y morir? Creo que a pesar de todo, aun en la tormenta más fuerte, el buen humor ayuda a sobrellevarla mejor. Cuando uno ríe con ganas, las cargas de la vida le parecerán más ligeras. El humor será un analgésico para atenuar el dolor y no para negarlo. Por otra parte, ciertas formas del humor son incentivo de la inteligencia y pueden ampliar nuestra visión sobre la vida, ayudándonos tal vez a apaciguar obsesiones y considerar las cosas más objetivamente.

Escuché a humoristas decir que no podían hacer humor porque no estaban dadas las condiciones, debido a la gravedad del contexto presente. Creo, sin embargo, que el auténtico valor de hacer reír aparece cuando logramos hacerlo en las más duras instancias.

La risa es un don del Creador para pasar por la Tierra de modo más placentero. Por eso seguiré ayudando a las personas a encontrar el dispositivo que active en ellos la risa.

*El Payaso Corneta es el personaje interpretado por Ricardo Porrini.

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