CARTA A UN AMIGO – POR CURRO ROYO

“Querido amigo”:

Me llamo Curro Royo. Soy guionista. Llevo mucho tiempo escribiendo, por lo que seguro que en algún momento del pasado he debido arrancarte una lágrima o una sonrisa. Hoy te escribo para decirte que no estás solo. No nos conocemos, pero aquí estamos, hablando. Es lo que tienen estos momentos en los que todo se pone patas arriba. Si hasta ayer éramos dos extraños que podíamos cruzarnos sin mirarnos en el metro, hoy somos dos víctimas, y por eso mismo, despojados de muchas tonterías, sencillamente personas… personas asustadas, por los nuestros, por nosotros mismos, por lo que pueda pasar en el tiempo que viene. Todos tenemos miedo. Imagino que estos días, cuando menos lo esperabas, te ha subido a los ojos un río de lágrimas. A mí me ocurre últimamente. Me ocurre tanto que cuando me noto que el llanto va a controlarme, me voy a mi habitación, cierro la puerta y hundo la cara en un cojín enorme, verde, que amortigua el llanto mientras cada punzada me atraviesa.

Mi madre murió hace un mes, tras un largo proceso de lucha con la insuficiencia cardiaca. Desde que empezó todo esto, no dejo de pensar que ahora estaría ingresada en una UCI, tal vez muy cerca de ti. Igual por eso me he animado a escribirte, porque de alguna forma, sigo en esa habitación del hospital, cogiéndole la mano. Y ahora te la cojo a ti. No estás solo, como tampoco lo estaba ella. Si un extraño como yo se ha animado a escribirte, imagina la enorme cantidad de atención, de cariño, de buena gente que está pensando en ti, llamando a los tuyos, escribiendo mensajes para saber cómo progresas… tal vez orando.

Saldrás de esta, ya lo verás. Vamos a salir todos.Mi madre era auxiliar de enfermera. Le encantaba su trabajo. Después de cada guardia volvía agotada, pero siempre con una historia, con un paciente que seguía rondándole por la cabeza. Mi mujer es enfermera en una ambulancia UCI. Si algún día me pasa algo en carretera, solo pido que sea su rostro el que se recorte a contra luz contra las luces de emergencia, porque estaré viendo un ángel. No estás solo, porque estás rodeado de personas así. Ahora que no podemos ir a visitarte, a darte la mano en persona, las tenemos a ellas. No es un trabajo, es una vocación… y estarás conmigo en que están demostrando la pasta de la que están hechas y en qué buenas manos estamos.

Vas a salir de esta, ya lo verás. Vamos a salir todos. Igual que yo no soy el mismo que hace un mes, tampoco tú lo serás. Te imagino estructurando todo tu mundo, echando mentalmente a la basura cosas que hasta ahora te parecían prioritarias. La gente, lo único que importa es la gente… ¡y esa tapita de jamón serrano con un buen vino por la que darías ahora medio brazo!

Querido amigo, mejórate, y ojalá que podamos vernos afuera. Si un día nos cruzamos en el metro por casualidad y nos sonreímos, será que esta carta te ha llegado.

Fuente:

A %d blogueros les gusta esto: